sábado, 19 de febrero de 2011

No me confundan con el girasol!!




Texto utilizado:
Ovide, Les Metamorphoses
Texte etablit et traduit par G. Lafaye, Paris
Belles Lettres, 1995
Libro IV. 255-270




'At Clytien, quamvis amor excusare dolorem
indiciumque dolor poterat, non amplius auctor
lucis adit Venerisque modum sibi fecit in illa.
tabuit ex illo dementer amoribus usa;
nympharum inpatiens et sub Iove nocte dieque 260
sedit humo nuda nudis incompta capillis,
perque novem luces expers undaeque cibique
rore mero lacrimisque suis ieiunia pavit
nec se movit humo; tantum spectabat euntis
ora dei vultusque suos flectebat ad illum. 265
membra ferunt haesisse solo, partemque coloris
luridus exsangues pallor convertit in herbas;
est in parte rubor violaeque simillimus ora
flos tegit. illa suum, quamvis radice tenetur,
vertitur ad Solem mutataque servat amorem.' 270


En cuanto a Clytie, aunque el amor podía disculpar el dolor y el dolor la delación; el autor de la luz no (la) visitó más y se impuso para él mismo un límite al amor por aquella. Languideció de amor por aquel haciendo uso de sus pasiones locamente; [260] no soportando a las ninfas, se sienta bajo el cielo (de Júpiter) día y noche, desnuda sobre la tierra, despeinada con sus cabellos sueltos, y por nueve días, privada de agua y comida, alimentó su ayuno con el rocío puro y sus lágrimas: [265] sólo buscaba el rostro del dios en su andar y hacia él dirigía su rostro.

Se dice que sus miembros se fijaron en el suelo y una amarillenta palidez convirtió parte de su color en hierbas pálidas; tiene en otra parte (color) rojo y una flor muy similar a la violeta cubrió su rostro. Ella, aunque es retenida por la raíz [270] se vuelve hacia el sol y metamorfoseada conserva su amor.

domingo, 6 de febrero de 2011

Que historia la de este arbol!



Texto utilizado:
Ovide, Les Metamorphoses
Texte etablit et traduit par G. Lafaye, Paris
Belles Lettres, 1995
Libro IV. 190-255

Foto: Árbol de incienso, Jardin Botanico de la Ciudad de Buenos Aires








'Exigit indicii memorem Cythereia poenam                190
inque vices illum, tectos qui laesit amores,
laedit amore pari. quid nunc, Hyperione nate,
forma colorque tibi radiataque lumina prosunt?
nempe, tuis omnes qui terras ignibus uris,
ureris igne novo; quique omnia cernere debes,               195
Leucothoen spectas et virgine figis in una,
quos mundo debes, oculos. modo surgis Eoo
temperius caelo, modo serius incidis undis,
spectandique mora brumalis porrigis horas;
deficis interdum, vitiumque in lumina mentis               200
transit et obscurus mortalia pectora terres.
nec tibi quod lunae terris propioris imago
obstiterit, palles: facit hunc amor iste colorem.
diligis hanc unam, nec te Clymeneque Rhodosque
nec tenet Aeaeae genetrix pulcherrima Circes               205
quaeque tuos Clytie quamvis despecta petebat
concubitus ipsoque illo grave vulnus habebat
tempore: Leucothoe multarum oblivia fecit,
gentis odoriferae quam formosissima partu
edidit Eurynome; sed postquam filia crevit,               210
quam mater cunctas, tam matrem filia vicit.
rexit Achaemenias urbes pater Orchamus isque
septimus a prisco numeratur origine Belo.
'Axe sub Hesperio sunt pascua Solis equorum:
ambrosiam pro gramine habent; ea fessa diurnis               215
membra ministeriis nutrit reparatque labori.
dumque ibi quadrupedes caelestia pabula carpunt
noxque vicem peragit, thalamos deus intrat amatos,
versus in Eurynomes faciem genetricis, et inter
bis sex Leucothoen famulas ad lumina cernit               220
levia versato ducentem stamina fuso.
ergo ubi ceu mater carae dedit oscula natae,
"res" ait "arcana est: famulae, discedite neve
eripite arbitrium matri secreta loquendi."
paruerant, thalamoque deus sine teste relicto               225
"ille ego sum" dixit, "qui longum metior annum,
omnia qui video, per quem videt omnia tellus,
mundi oculus: mihi, crede, places." pavet illa, metuque
et colus et fusus digitis cecidere remissis.
ipse timor decuit. nec longius ille moratus               230
in veram rediit speciem solitumque nitorem;
at virgo quamvis inopino territa visu
victa nitore dei posita vim passa querella est.
'Invidit Clytie (neque enim moderatus in illa
Solis amor fuerat) stimulataque paelicis ira               235
vulgat adulterium diffamatamque parenti
indicat. ille ferox inmansuetusque precantem
tendentemque manus ad lumina Solis et "ille
vim tulit invitae" dicentem defodit alta
crudus humo tumulumque super gravis addit harenae.               240
dissipat hunc radiis Hyperione natus iterque
dat tibi, qua possis defossos promere vultus;
nec tu iam poteras enectum pondere terrae
tollere, nympha, caput corpusque exsangue iacebas:
nil illo fertur volucrum moderator equorum                245
post Phaethonteos vidisse dolentius ignes.
ille quidem gelidos radiorum viribus artus
si queat in vivum temptat revocare calorem;
sed quoniam tantis fatum conatibus obstat,
nectare odorato sparsit corpusque locumque               250
multaque praequestus "tanges tamen aethera" dixit.
protinus inbutum caelesti nectare corpus
delicuit terramque suo madefecit odore,
virgaque per glaebas sensim radicibus actis
turea surrexit tumulumque cacumine rupit.               255


Las metamorfosis de Leucotoe

El libro IV de Metamorfosis se inicia con el relato de los amores entre Píramo y Tisbe, dos jóvenes, que, como siglos más tarde recordará el famoso poeta inglés, sufren un amor contrariado. Ambos eran vecinos y deseaban casarse, pero sus familias se opusieron con saña inaudita.
Cuando termina el episodio entre Píramo y Tisbe. Leucipa toma la palabra y cuenta que el Sol, que todo lo ve, había descubierto los amores adúlteros entre Venus, esposa de Vulcano, y el apuesto Marte. Febo pone en conocimiento al desgraciado marido quien forjó una sutilísima red de hierro para atrapar a los amantes. Cuando estuvo acabada, la tendió alrededor del lecho de su mujer, de manera tan sutil como lo hacen los cazadores. Por la noche, llegan los amantes y la rede se cerró en torno a ellos. Vulcano invoca a todos los dioses para contemplen a los adúlteros; y los dioses se ríen de la situación triste de Vulcano y el aspecto innoble de los amantes en el lecho.
En este contexto, es que se relata el episodio de Helio y Leucótoe.

Traducción del pasaje de Metamorfosis, IV, 190-255

[190] Venus Citerea reclama una pena/castigo que recuerde la delación y en devolución de aquel (a) quien hirió (con) sus amores ocultos, hiere con el mismo amor.

¿De qué, hijo de Hiperión, te sirven ahora, las formas y el color y las luces que irradian? Ciertamente, tú, que con tus fuegos todas las tierras abrasas, habrás de abrasarte, con un nuevo fuego y tú que debes observar todas las cosas [195] contemplas a Leucotoe y fijas los ojos, aquellos que debes (fijar) en el mundo, en una sola doncella/virgen; unas veces surges más temprano por el cielo de Oriente, otras caes más tarde en el mar (Occidente) y alargas las horas invernales y te apartas de vez en cuando y [200] va más alá (del) vicio de los espíritus con su luz y aterrorizas los pechos de los mortales. Y no palideces porque la imagen de la luna sea un obstáculo a las tierras más cercana; este amor hace/vuelve a esto belleza.

Amas a ésta como (si fuera) la única y no te poseen ni Climene, ni Rodo, [205] ni la bellísima madre de la Eea Circe, ni Clytie, quien, aunque despreciada, buscaba tu lecho, y tenía en aquel preciso momento una cruel herida: Leucotoe provocó el olvido de muchas cosas, a quien en el parto [210] dio a luz, la hermosísima Eurynome de las regiones perfumadas (de Oriente); pero luego que la hija creció, (así) como la madre venció a todas, la hija (venció) a la madre. El padre Órdamo gobernó sobre las ciudades Acaemeas y es considerado el séptimo de linaje del antiguo Belo.

Cuando los caballos del Sol están pastando bajo el eje del Hesperio y beben del césped como ambrosía; [215] alimenta sus miembros agotados por los trabajos diurnos y los vuelve a preparar para la tarea. Y mientras allí los caballos consumen los forrajes celestiales y la noche rige su turno; el dios penetra en el tálamo amado, convertido en la imagen de la madre Eurynome y entre [220] las doce esclavas reconoce a Leucotoe, que dirigía los hilados a la pálida luz, experta en el huso.

Así pues, luego que le dio besos como una madre a su querida hija, dijo: “este asunto es secreto, esclavas, alejaos y no arrebatéis a una madre el derecho de contar secretos”. [225] Obedecieron y habiendo abandonado la habitación, sin testigos el dios dijo: “yo soy aquel que mido todo el año, que vio todas las cosas, por el cual la tierra ve todas las cosas; el ojo del mundo: créelo, me gustas.” Ellas se asusta y por el miedo se cayeron la rueca y el huso de los dedos sin energía.
[230] El mismo miedo le sentó bien y aquel, sin más demora volvió a su verdadera apariencia y usual esplendor. La doncella, aunque aterrada por la visión imprevista, vencida por el resplandor del dios, expuesta, soportó la violencia sin queja.

Clytie la envida (en efecto, el amor del Sol por ella no había sido moderado), estimulada por una ira propia de concubina, divulga el adulterio y denuncia la difamación al padre. Aquel, feroz y cruel enterró a aquella que suplicaba y tendiendo las manos y decía: “aquel me llevó por la fuerza”, [240] (la enterró) en un profundo foso y agregó insensible, un túmulo de pesada arena.

El hijo de Hiperión destruye con sus rayos (el túmulo) y te proporciona un camino por el cual puedas sacar tu rostro enterrado; pero tú, ninfa, ya no podrás sacar tu cabeza agotada por el peso de la tierra y yacías con el cuerpo sin vida.

[245] Se dice que el conductor de los caballos alados no vio nada más doloroso que aquello después de los fuegos de Faetón. Él, ciertamente, intenta con la fuerza de su rayos, si puede volver a llevar calor propio de la vida a los miembros helados; pero, porque el destino se opone a tan grandes esfuerzos, [250] cubrió con néctar perfumado su cuerpo y el lugar; y quejándose mucho dijo: “no obstante, vas a tocar el celo.” Sin interrupción, el cuerpo, embebido con el néctar celestial se derritió y humedeció la tierra con su aroma y lentamente, una vara de incienso surgió, introducidas las raíces entre los terrones y [255] con su punta rompió el túmulo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Volvimos


Pasé Año Nuevo con mi familia en Miami.

Todas fueron buenas noticias, nuevo embarazo de Ale e Isa, nuevo depto de Paula y Tom, y mi hijo con cámara nueva.
Y para mi muchos y hermosos regalos, no los nombro porque no quiero olvidarme de alguien; pero el que más me llamó la atención fue el de Debbie y Roberto, "El Jardín del Edén", The Garden of Eden, de la colección de "Masterpieces of Botanic Illustration" de la famosa editorial alemana Taschen.

Cuidada edición en alemán, inglés y francés con ilustraciones impecables de la Biblioteca Nacional de Austria, Viena; con completos textos adjuntos.
En Miami hice dos paseos muy interesantes, fui al Fairchild Tropical Botanic Garden, éste lleva el nombre del Dr. David Fairchild quien lo creo e introdujo 30 mil variedades de plantas en EE.UU.

También fui a The Kampong of The National tropical Botanical Garden, lugar donde vivió el Dr. Fairchild con su mujer Marian, hija de Graham Bell, fue visitado por T.A. Edison y H. Ford. Las plantas son tropicales.

La intención era sacar fotos de árboles y flores de los mitos que Ovidio relata en su Metamorfósis. Encrontré muy pocas, ya que la mayoría de las planta de estos dos lugares son tropicales, y éstas, obviamente, no eran conocidas por Ovidio.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Intermezzo

Este blog dejará de incorporar material como vino haciendo desde el primer post.
Volveremos con el espíritu que nos caracateriza en los primeros meses de 2011.
Agradezco la dedicación a la Profesora Patricia Fenández Aranguren.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Porque me quiero tanto? (Parte V)







Texto utilizado:
Ovide, Les Metamorphoses
Texte etablit et traduit par G. Lafaye, Paris
Belles Lettres, 1995
Libro III. 411-473




iste ego sum: sensi, nec me mea fallit imago;
uror amore mei: flammas moveoque feroque.
quid faciam? roger anne rogem? quid deinde rogabo? 465
quod cupio mecum est: inopem me copia fecit.
o utinam a nostro secedere corpore possem!
votum in amante novum, vellem, quod amamus, abesset.
iamque dolor vires adimit, nec tempora vitae
longa meae superant, primoque exstinguor in aevo. 470
nec mihi mors gravis est posituro morte dolores,
hic, qui diligitur, vellem diuturnior esset;
nunc duo concordes anima moriemur in una.'



Ése soy yo, lo he comprendido, y mi imagen no me engaña; arde por el amor a mí mismo, provoco y sufro las llamas. [465] ¿Qué he de hacer, ser rogado o rogar? ¿Qué rogaré entonces? Lo que deseo está conmigo, la riqueza me hizo pobre. ¡Ojalá pudiera apartar(me) de mi propio cuerpo! Quisiera un deseo nuevo en el amante, que lo que amo estuviera lejos. Ya el dolor me arrebata las fuerzas y [470] no queda mucho tiempo a mi existencia, me extingo en mi primera edad y para mí, que voy a quitarme los dolores con mi propia muerte, la muerte no es grave. Quisiera que éste que es amado fuera más duradero, ahora, moriremos, armoniosos, ambos en una sola alma,

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Porque me quiero tanto? (Parte IV)



Texto utilizado:
Ovide, Les Metamorphoses
Texte etablit et traduit par G. Lafaye, Paris
Belles Lettres, 1995
Libro III. 411-473









quove petitus abis? certe nec forma nec aetas               455
est mea, quam fugias, et amarunt me quoque nymphae!
spem mihi nescio quam vultu promittis amico,
cumque ego porrexi tibi bracchia, porrigis ultro,
cum risi, adrides; lacrimas quoque saepe notavi
me lacrimante tuas; nutu quoque signa remittis 460
et, quantum motu formosi suspicor oris,
verba refers aures non pervenientia nostras!


Creerías que puede ser tocado; es mínimo aquello que constituye el obstáculo para los amantes. Quienquiera que seas, ¡sal de ahí! ¿Porqué, joven único, me engañas? [455] ¿adónde partes buscado/solicitado? Ciertamente, ni mi belleza, ni mi edad es lo que evitas, ¡incluso las ninfas me han amado! ¡No sé qué esperanza me prometes con rostro amigo y cuando yo te ofrecí mis brazos, tú los extiendes libremente, cuando río, te sonríes, también he notado a menudo tus lágrimas, [460] llorando yo; también con tu movimiento de cabeza devuelves las señales y, como sospecho por el movimiento de tu hermosa boca, refieres palabras que no llegan a mis oídos!

domingo, 19 de diciembre de 2010

Porque me quiero tanto? (Parte III)



Texto utilizado:
Ovide, Les Metamorphoses
Texte etablit et traduit par G. Lafaye, Paris
Belles Lettres, 1995
Libro III. 411-473









Non illum Cereris, non illum cura quietis
abstrahere inde potest, sed opaca fusus in herba
spectat inexpleto mendacem lumine formam
perque oculos perit ipse suos; paulumque levatus 440
ad circumstantes tendens sua bracchia silvas
'ecquis, io silvae, crudelius' inquit 'amavit?
scitis enim et multis latebra opportuna fuistis.
ecquem, cum vestrae tot agantur saecula vitae,
qui sic tabuerit, longo meministis in aevo? 445
et placet et video; sed quod videoque placetque,
non tamen invenio'++tantus tenet error amantem++
'quoque magis doleam, nec nos mare separat ingens
nec via nec montes nec clausis moenia portis;
exigua prohibemur aqua! cupit ipse teneri: 450
nam quotiens liquidis porreximus oscula lymphis,
hic totiens ad me resupino nititur ore.


No puede alejarlo de allí ni la preocupación de Ceres, ni la del descanso, sino que, echado sobre la sombría hierba, contempla la mordaz belleza con mirada insaciable [440] y él mismo muere por sus propios ojos y elevándose un poco, tendiendo sus brazos hacia los bosques que rodean dijo: “¿Quién, oh bosques, aún más cruel ha amado? Pues (lo) sabéis y fuiste refugio para muchos. ¿A quién recordasteis, habiendo pasado tantos siglos de vuestra existencia, [445] que así se haya corrompido en tan largo tiempo? (Me) agrada y lo veo, pero lo que veo y me agrada, sin embartgo, no (lo) encuentro ++ tan gran error posee al amante ++. Y para que duela más, no nos separa un mar enorme, ni caminos, ni montañas, ni muros con puertas elevadas; [450] ¡somos separados por exiguas aguas! Él mismo desea ser poseído; pues cuantas veces hemos dado besos a las aguas claras, éste se extiende/tiende hacia mí con la boca hacia arriba.